Todo gratis
¿Para qué pagar si lo puedes tener gratis? Detrás de esta pregunta han surgido las iniciativas empresariales, solidarias o reivindicativas de gran relevancia durante la última década.
1. Couchsurfing: Esta iniciativa online no es más que una base de datos interactiva de gente de todo el mundo dispuesta a ceder su sofá a cambio de… nada. La mejor manera de irse de ruta, sin usar una tarjeta de crédito.
2. Yomango: Si el dinero no da la felicidad, ¿por qué pagar por las cosas? El colectivo Yomango analiza como desvirtuar al sistema dándole dónde más le duele: mangando. Su lema: ¿Lo quieres? ¡Lo tienes!
3. Bancos de Tiempo: Quien iba a decir que desde los estamentos públicos surgirÃa una iniciativa de este tipo. Si el valor más preciado en nuestra era es el tiempo, ¿por qué no intercambiarlo?
4. Skype: O como hablar por teléfono a través de la red, dejando de lado la estructura monolÃtica servidor-cliente, y apostando por el modelo P2P.
5. YouTube/StuArt: YouTube apostó por un sistema sencillo para subir vÃdeos a la red y ahora es el canal más popular para visualizar y compartir imágenes. Stuart, propiedad del siempre rápido mecenas Charles Saatchi difunde arte de forma digital. El mecenazgo sale barato.
6. Emule/Limewire: Pese a las reticencias de los defensores de los derechos de autor, estos dos programas basados en compartir archivos son responsables de una gran parte de las descargas gratuitas de música. “Me lo bajo con la mula” es ya todo un clásico contemporáneo.

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